Hay frases que nacen en la calle y terminan convirtiéndose en un símbolo. «Que te vote Txapote» es una de ellas: una expresión dura, incómoda para algunos, pero que hunde sus raíces en uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente de España. Antes de llevarla estampada en una camiseta, conviene entender de dónde viene y por qué sigue resonando casi tres décadas después del crimen que la originó.

¿Quién es Txapote?
«Txapote» es el alias de Francisco Javier García Gaztelu, uno de los miembros más señalados del «comando Madrid» de la banda terrorista ETA. Detenido en Francia en 2004 y en prisión desde entonces, fue condenado por su participación en más de una decena de asesinatos, entre ellos los del político del Partido Popular Miguel Ángel Blanco, el también popular Gregorio Ordóñez, el socialista Fernando Múgica y el profesor y ex parlamentario Fernando Buesa. Su nombre quedó grabado en la memoria colectiva española como sinónimo del terror que ETA sembró durante décadas.
El secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco
El 10 de julio de 1997, ETA secuestró en San Sebastián a Miguel Ángel Blanco, concejal del Partido Popular en Ermua (Vizcaya), de 29 años. La banda terrorista fijó un ultimátum de 48 horas: si el Gobierno no acercaba a los presos de ETA al País Vasco, lo asesinarían. España entera se volcó en manifestaciones espontáneas exigiendo su liberación. El ultimátum se cumplió y, el 12 de julio, Miguel Ángel Blanco fue hallado agonizante con dos tiros en la nuca; murió horas después en el hospital.
Su muerte provocó una reacción social sin precedentes conocida como el «espíritu de Ermua»: millones de personas salieron a la calle en toda España, de forma transversal e independiente de ideologías, para rechazar la violencia terrorista. Aquel movimiento ciudadano se considera un punto de inflexión en el aislamiento social y político de ETA, que años más tarde, en 2011, anunciaría el cese definitivo de su actividad armada.
De la indignación social al eslogan político
La frase «Que te vote Txapote» no apareció junto al crimen de 1997, sino mucho después, como reacción a la normalización política de formaciones herederas de la izquierda abertzale que en su día formó parte del entorno de ETA. El eslogan se popularizó especialmente a partir de septiembre de 2022, cuando en un acto público en Sevilla un manifestante mostró una pancarta con ese texto dirigida al entonces presidente del Gobierno, en protesta por los pactos parlamentarios entre el PSOE y formaciones como EH Bildu.
El grito se extendió rápidamente en manifestaciones convocadas por Vox y otros sectores de la derecha, y terminó convertido en un eslogan habitual en actos de calle, sobre todo en periodos electorales. Su lógica es una ironía amarga: recordar que parte de la legitimidad y los votos que sostienen determinados pactos de gobierno proceden, de forma indirecta, de un electorado vinculado históricamente al entorno de ETA, y reprochar a la clase política que se olvide de las víctimas del terrorismo a cambio de apoyos parlamentarios.
El uso del lema no ha estado exento de polémica, incluso entre las propias víctimas del terrorismo: mientras algunas asociaciones y familiares, como la propia hermana de Miguel Ángel Blanco, han mostrado comprensión hacia el eslogan como forma legítima de protesta, otras voces —entre ellas COVITE— han pedido que el nombre de las víctimas y de sus verdugos no se utilice como arma arrojadiza en la confrontación partidista. Es un debate legítimo que conviene conocer, y que no resta un ápice de verdad a los hechos históricos que están detrás de la frase.
Por qué esta camiseta es, sobre todo, un ejercicio de memoria
Más allá de la coyuntura política del momento, llevar esta frase impresa en una camiseta es, para muchas personas, una forma de decir alto y claro que no se olvida ni se relativiza el terrorismo de ETA, sus más de 850 víctimas mortales y el sufrimiento de miles de familias españolas. Es una manera visible de honrar la memoria de Miguel Ángel Blanco y de todos los asesinados, y de rechazar cualquier intento de blanquear o edulcorar aquella etapa de la historia de España.
En Camisetas Patriotas entendemos estas prendas como lo que son: un vehículo de identidad y de memoria histórica, no una incitación al odio contra nadie. Por eso trabajamos cada diseño con cuidado, buscando que la prenda hable por sí sola del mensaje de fondo: memoria, dignidad y rechazo frontal al terrorismo.
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